Un grupo, cinco niveles: cómo dar la clase sin partir el grupo
La palanca no es inventar dos clases. Es cambiar lo que le exiges a cada alumno dentro del mismo ejercicio.
Tienes cuatro alumnos, una pista y sesenta minutos. Uno lleva dos meses y todavía se le va la derecha por encima del cristal. Otro juega partidos los sábados y se aburre si le pones a pelotear. Y los otros dos están en algún punto intermedio que cambia según el día.
Es el problema más citado por los entrenadores con los que he hablado, y el que peor resuelto está. Las dos salidas habituales fallan por el mismo motivo:
- Dar la clase al nivel del que va más justo. El que va sobrado desconecta a los diez minutos, y esa es la persona que estaba pensando en apuntarse a otro grupo.
- Dar la clase al nivel medio. No existe ese alumno. Le estás dando una clase a nadie.
Y partir el grupo no es una opción real: tienes una pista y un par de manos.
La idea: mismo ejercicio, distinta premisa
Un ejercicio de pádel no tiene una sola dificultad. Tiene una tarea —peloteo de derecha en paralelo, por ejemplo— y una premisa, que es lo que le exiges al alumno mientras hace esa tarea.
Cambiar la premisa cuesta cero. No hace falta otro ejercicio, ni otra pista, ni más tiempo. Solo hace falta decirle a cada alumno una cosa distinta antes de empezar.
Las premisas se ordenan de menos a más difícil, y ese orden no es opinable:
| # | Premisa | Qué le pides al alumno |
|---|---|---|
| 1 | Regularidad | Que mantenga el intercambio sin fallar. No importa dónde vaya la bola. |
| 2 | Dirección | Que la mande a una zona concreta: cruzado o paralelo. |
| 3 | Profundidad | Que la haga llegar al fondo, o a la distancia que le pidas. |
| 4 | Precisión | Que acierte objetivos reducidos: un cono, un aro, medio metro. |
| 5 | Velocidad | Que lo ejecute con ritmo y con presión de tiempo. |
Un alumno no salta escalones. Si todavía no mantiene diez bolas seguidas, pedirle que las mande cruzadas no le hace mejorar la dirección: le hace fallar más y perder la regularidad que ya tenía.
La tabla que resuelve el grupo
Con la escala anterior, asignar premisas por nivel deja de ser intuición:
| Nivel del alumno | Premisas que le tocan |
|---|---|
| Iniciación | Regularidad |
| Medio-bajo | Regularidad y dirección |
| Medio | Dirección y profundidad |
| Medio-alto | Profundidad y precisión |
| Avanzado | Precisión y velocidad |
Fíjate en que los tramos se solapan. Eso no es un descuido: es lo que permite que dos alumnos de niveles contiguos compartan consigna y que el salto entre niveles no sea un escalón sino una rampa.
Un ejemplo completo
Ejercicio: peloteo de derecha en paralelo desde el fondo, diez bolas por alumno.
- Al de iniciación: «diez bolas seguidas sin que bote dos veces». Nada más.
- Al medio: «las diez, y todas tienen que pasar de la línea de servicio».
- Al medio-alto: «las diez, pasadas de la línea, y las pares al rincón».
- Al avanzado: «lo mismo, pero sin dejar que la bola baje de la altura de la cintura».
Mismo ejercicio. Mismo minuto. Cuatro clases distintas.
Cinco palancas más, cuando la premisa no basta
La premisa es la principal, pero no la única. Cuando dos alumnos están muy separados, se combinan:
- Tamaño del objetivo. Un cono grande para el que empieza, un aro para el que va sobrado. Misma zona, distinta tolerancia.
- Número de bolas. Más repeticiones al que menos nivel tiene. Necesita volumen; el otro necesita dificultad.
- Distancia. Acorta o alarga la zona de juego. Media pista frente a pista entera cambia el ejercicio por completo sin cambiarlo.
- Rol dentro del ejercicio. El de más nivel alimenta o presiona, el de menos ejecuta. El que va sobrado trabaja el control y deja de estar parado.
- Condición extra. Al avanzado le añades una restricción: solo revés, o tocar un cono antes de golpear, o golpear en el primer bote.
La quinta es la que más rinde y la que menos se usa. Una restricción bien puesta convierte un ejercicio de iniciación en uno exigente sin tocar nada más.
Lo que esto no arregla
No arregla un grupo mal formado. Si tienes a alguien que lleva una semana con la pala junto a alguien que compite, ninguna premisa salva esa clase: ahí el problema es de inscripción, no de metodología.
Tampoco sustituye a mirar. La premisa que le pusiste a alguien el martes puede haberse quedado corta el jueves. Esto es un punto de partida para no improvisar, no un piloto automático.
Cómo lo usa Tomiqo
Cada ejercicio del catálogo lleva escrita su versión fácil y su versión difícil, y la premisa que trabaja. Cuando le dices a Tomiqo que tu grupo va de iniciación a medio-alto, no te da una sesión y ya: te da la sesión con las dos consignas escritas debajo de cada ejercicio, una para el que va justo y otra para el que va sobrado.
Es exactamente lo de arriba, hecho antes de que llegues a la pista.