Ejercicios de pádel para 3, 4 y 5 alumnos

La pista tiene cuatro posiciones. Cuando el grupo no son cuatro, la mitad de los ejercicios dejan de funcionar y casi nadie lo dice en voz alta.

4 min de lectura Karén Mkhitaryan

Los ejercicios que circulan están escritos para cuatro. Es lógico: la pista tiene cuatro posiciones y el pádel se juega dos contra dos. Pero los grupos reales no vienen de cuatro en cuatro. Vienen de tres, de cinco, y algún día de seis porque se apuntó el hermano de alguien.

Y el número no es logística. Cambia qué ejercicios son posibles, no solo cómo los organizas.

Cuando clasifiqué el catálogo del generador por número de jugadores salió esto:

Alumnos en pista Ejercicios que funcionan
2 1.040
3 1.090
4 1.019
5 150
6 152

De 1.233 ejercicios, 1.090 valen para un grupo de tres y solo 150 para uno de cinco. El salto no está donde la gente lo espera. El grupo de tres tiene fama de incómodo y en realidad es el más flexible; el de cinco es el que se queda sin material.

El grupo de 3: la cuarta posición vacía

Con tres alumnos hay una posición de pista que nadie ocupa. Tienes tres salidas y conviene saber cuál estás usando.

Que el hueco lo ocupes tú. Es lo más común y lo que hacen 252 ejercicios del catálogo, los que están marcados como que necesitan lanzador: el entrenador da bolas desde la posición que falta. Funciona bien y tiene un coste que se olvida: mientras das bolas no estás mirando. Corriges lo que oyes, no lo que ves.

Que el hueco lo ocupe un alumno con otra tarea. El tercero no juega el punto: cuenta, canta la dirección, decide quién ataca. Parece un premio de consolación y es de lo más útil que hay, porque leer el punto desde fuera es exactamente lo que no se entrena nunca.

Que no haya hueco. Hay ejercicios de tres posiciones reales —uno al fondo, dos en la red; o el triángulo de defensa— donde el cuarto sobra de verdad. Son los que mejor funcionan con tres, y son bastantes.

Con tres alumnos, además, la rotación es corta: cada uno pasa por todas las posiciones en tres vueltas. Con cuatro tardan el doble.

El grupo de 4: el caso cómodo, con una trampa

Cuatro alumnos es para lo que está escrito casi todo. La trampa es otra: con cuatro es facilísimo montar la clase como un partido con correcciones. Todo el mundo está ocupado, la pelota vuela, la hora pasa — y nadie ha repetido un golpe las veces suficientes como para cambiar nada.

Si el grupo son cuatro, el riesgo no es que alguien se aburra. Es que la sesión no tenga bloques de verdad, con su progresión y su aplicación, y se convierta en jugar acompañado.

El grupo de 5 y de 6: alguien se queda parado

Aquí está el problema real, y por eso el catálogo se estrecha a 150 ejercicios. Con cinco, siempre hay uno fuera. La pregunta no es si va a pasar, sino qué hace mientras.

Lo que funciona:

  • Rotación por puntos, no por tiempo. El que pierde el punto sale y entra el que está fuera. Nadie mira el reloj y el que está fuera está deseando volver.
  • El de fuera tiene tarea. Cuenta los aciertos del ejercicio, canta si la bola entró o no, o se coloca detrás del cristal a decir dónde estaba el hueco. Es medio minuto de observación dirigida, y vuelve a pista sabiendo algo.
  • Dos estaciones. Tres en pista con un ejercicio y dos en la zona de la reja o contra la pared con otro, y se cambian. Pide preparar dos cosas en vez de una, pero es lo único que mantiene a cinco personas trabajando de verdad.

Lo que no funciona: dejar al de fuera “descansando”. Vuelve frío, y en una clase de sesenta minutos ha jugado cuarenta.

Y encima, ninguno va al mismo nivel

El número de alumnos y su nivel son dos problemas distintos que llegan juntos. Un grupo de tres donde uno lleva dos años y los otros dos meses no se arregla con la rotación: se arregla dando la misma tarea con distinta exigencia, que es el mecanismo que explico en un grupo, cinco niveles.

En el catálogo hay 303 ejercicios que llevan escrito su ajuste para grupo desigual. Uno de ellos, por ejemplo, dice que el jugador más avanzado distribuya direcciones mientras los otros dos mantienen trayectorias fijas: mismo ejercicio, misma pista, y cada uno trabajando lo suyo.

Cómo lo usa Tomiqo

En el generador, el número de alumnos no es un campo decorativo: filtra el catálogo antes de montar nada. Si pones cinco, no te va a proponer un ejercicio de cuatro esquinas y dejar que te las apañes — te propone los que aguantan cinco, y en el reparto de bloques deja el hueco de la rotación.

Y si el grupo es de tres con un lanzador, te avisa de que ese rato no vas a estar mirando.

Pruébalo con tu próximo grupo: pon el número real de alumnos que vas a tener, no cuatro.